• Talleres de shibari en Gijón

    Talleres de shibari en Gijón

    Fechas disponibles para los talleres de shibari impartidos por Sr.Interior y Patricia Díaz durante los meses de septiembre, octubre y noviembre ... Read More
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¿Por qué hacemos shibari?

Este texto resume un debate suscitados durante la celebración de un Shibari Salón en el Kinky Club, … planteamos a los asistentes la pregunta ¿Por qué haces shibari? … y a partir de ahí realizamos un ejercicio de auto análisis y puesta en común de nuestras experiencias, vivencias  y sensaciones. Ahora lo compartimos públicamente, se trata de un documento para el debate y cualquier aportación que queráis hacer será bien recibida

¿Por qué hacemos shibari?

¿Qué nos llamó a adentrarnos en él por primera vez? ¿Por qué decidimos continuar?

Sea cual sea la respuesta, ninguna es correcta y ninguna es errónea… sino que cada una de ellas será válida para cada uno de nosotros… Sin embargo, lo importante es que exista una

A continuación unos ejemplos no excluyentes, que nos sirven como punto de partida para cuestionarnos a nosotros mismos

  • Encontré una foto y quise sentir lo que estaba sintiendo esa persona!
  • Cada vez que veo a X atar, pienso que me encantaría hacer lo que hace
  • Me atrae esta forma de vivir la sexualidad y me gustaría probar
  • Me pone mucho pensar en que me aten… o en atar
  • Quiero que me ate X… o atar a X

Entonces… ¿Por qué hacemos shibari?

Hicimos esta pregunta en un evento (shibari salón), dónde nos encontrábamos personas que disfrutan siendo atadas, atando y o siendo espectadores.  En un rol exclusivo unas, cambiante otras. Sin embargo, todos los asistentes coincidimos en la forma en que nos iniciamos en el shibari, la fotografía. Bien porque era algo que nos excitaba de forma erótica, o nos movía en el plano artístico en su combinación de belleza y dureza,…

Dentro de cada uno de nosotros, aquellas fotografías habían conectado con ciertos deseos que teníamos en nuestro interior. Todos los presentes comenzamos como espectadores. En algún momento, algo se despertó dentro de nosotros haciéndonos querer ocupar el lugar de al menos una de las otras dos partes del triángulo; ya sea atando o siendo atado

Esto no siempre ocurre así y el shibari puede ser plenamente disfrutado desde la posición de espectador sin que surja interés en experimentar la necesidad de atar o ser atado

Este es el caso que expuso uno de los participantes respecto a lo que siente cuando ve como atan a una persona en particular, con la que tiene un vínculo emocional

“cuando la veo a ella lo vivo y lo siento; la conozco… lo he visto en fotografía con otras personas, pero no es lo mismo… quizá en directo, si no es con ella, aprecie la belleza y el componente artístico; pero no creo que pueda llegarme y hacerme sentir lo que siento cuando es ella la que está siendo atada”

Aquí podemos ver que algunas personas necesitan que exista un vínculo previo para poder obtener satisfacción como espectadores de shibari y que, de no ser así, la vivencia de la situación es completamente distinta

La Psicología dice que toda conducta está motivada hacia la consecución de un fin, orientada a saciar una necesidad, un deseo; de lo contrario, no se llevaría a cabo… Economía pura…  Puede ocurrir que no seamos conscientes de cuál es esta motivación; lo que nos conduce, sin remedio, a comportamientos erráticos y desadaptativos. Les llamamos así, porque mediante estas conductas estamos buscando obtener una satisfacción que desconocemos y realizando, para ello, diversas acciones a ver si con alguna lo conseguimos. De esta forma, mediante una larga serie de pruebas de “ensayo y error” a ciegas, lo más probable es que no obtengamos satisfacer aquello que deseamos y nos sintamos frustrados en el proceso; ya que por más que lo intentemos, no alcanzamos “eso” que tanto deseamos

 Volviendo al shibari, parece esencial descubrir cuál es esa motivación. Nuevamente nos preguntamos… por qué hacemos shibari?

Las motivaciones pueden ser muy variadas

  • Podemos buscar explorar los deseos y pulsiones ocultas, la belleza del sufrimiento físico y emocional
  • Quizá lo que deseemos sea realizar una bella composición escénica, con suspensiones acrobaticas y muchas transiciones
  • Igualmente válido es el deseo de crear una imagen artística en la que plasmar aquello que tenemos en nuestro interior

Comentado en el grupo los motivos que les llevaron a continuar practicandio shibari surgieron diversas respuestas, pero nos gustaría destacar una que era compartida por varias compañeras, el hecho de que les hacía sentir, en toda la extensión de la palabra

“Me había vuelto insensible a nivel corporal, no podía sentir… y sin embargo haciendo shibari mi cuerpo sentía”... “En mi día a día era una persona que reprimía bastante sus emociones, pero haciendo shibari éstas fluían”.... “Me aporta un espacio seguro en el que puedo experimentar emociones porque confío en la persona que me está atando”

En todos estos casos, la motivación proviene del shibari en sí mismo. De sus componentes artístico y emocional;  ya que no podemos olvidar que cuando hablamos de shibari hablamos de comunicación e interacción, pero también de arte

En ocasiones, las motivaciones que mueven a las personas hacia el shibari no siempre guardan relación con la satisfacción de un deseo relacionado con estos elementos. A veces, se busca obtener otro tipo de beneficios utilizándo el shibari como medio

Por ejemplo, cuando una persona atando no busca admirar la belleza subyacente en la persona atada, ni ensalzarla por medio de las ataduras; sino que desea que los demás vean que es capaz de realizar figuras complejas. En ese caso, está buscando satisfacer su ego. El resultado suelen ser composiciones más o menos bonitas, pero carentes de significado y emocion, que no transmiten nada más que la capacidad de quien la realizó de ejecutar una habilidad manual

En ocasiones, para poder realizar dicha figura complicada, quien ata se centra únicamente en el patrón, en la secuencia de movimientos, en los nudos y las cuerdas,… Olvidando a la persona a la que se lo está haciendo, sin tener en cuenta sus reacciones o lo que pueda estar sintiendo y experimentando en ese momento

En este punto, una de las asistentes al Shibari Salón, comentó su experiencia como modelo, en situaciones en las que siendo atada

“Me faltaba la revista…”

Y es que cuando atamos para satisfacer el ego mostrando a los demás la figura tan intrincada que podemos hacer y, una vez nos han admirado por nuestras habilidades, simplemente desatamos a la persona.  Sin tan siquiera intentar satisfacer (o en el peor de los casos averigurar) el deseo que llevo a esa persona a querer que la atásemos

Otras veces, lo que se busca es ser el centro de atención de los presentes. Así, podemos llegar a exigir a la otra persona, ya sea quien ata o quien es atada, que lleve a cabo acciones con las que quizá no se siente cómoda del todo. Forzar el cuerpo en posiciones límite, realizar figuras con las que quizá no se sienta del todo seguro o simplemente atar cuándo no se está para ello. Nuevamente el ego y el egoísmo;  tan sólo se está teniendo en cuenta el obtener algo de las personas implicadas en beneficio personal

En una interacción, todos los participantes dan y reciben, se produce un intercambio

En el shibari quien ata ofrece su capacidad para suscitar emociones y sentimientos mediante lo que hace a la otra persona; mientras que quien es atado comparte su sufrimiento, su alegría, su excitación,…

Si se práctica el shibari de forma unidireccional, y la persona atada tan sólo recibe, no está teniendo en cuenta a quien la esta atando, ni si esa persona ha logrado satisfacer aquello que le movía a atarla

En este punto salieron a relucir ideas muy interesantes

“Quizá hasta que acabe la sesión no sepa si seré capaz de compartir con esa persona en ese momento”
“Y si no tengo la reacción esperada?”
 “Y si no sé expresarme durante la sesión?”

Desde nuestro enfoque, no existe una forma correcta o incorrecta de vivir y expresar aquello que se está sintiendo, siempre y cuando haya honestidad

“Si la reacción de la persona que estoy atando no tiene correlación alguna con lo que le estoy haciendo no puedo tener un feedback, ni físico ni emocional, de cómo está llevando la sesión”

Fingir reacciones de cualquier tipo es negativo para las partes implicadas. Además, queremos recalcar aquí la importancia de establecer una buena comunicación para poder gestionar las dificultades, dudas o inseguridades que puedan surgir durante la interacción entre ambas personas

Con esto en mente, a la hora de decidir participar en el shibari, todas las partes involucradas han de estar en la misma página y tener claro cuáles son las motivaciones, tanto propias como las de los demás

Una vez más volvemos a la honestidad porque, tan solo desde ella, sea cual sea nuestro deseo  ante el  shibari, vamos a conseguir satisfacerlo


Entonces… por qué hacemos shibari?