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Protocolo para Espectadores y Atados

Shibari/Kinbaku como Ritual: Protocolo para Espectadores y Atados

Copyright 2011 por camelia Tsubaki. Todos los derechos reservados. Reproducido aquí con expreso permiso de su autora. Prohibida su reproducción total o parcial en cualquier otro medio sin autorización. Adaptación del texto a las formas y expresiones propias del nawakai Gijón

El Shibari/Kinbaku tiene como reminiscencia las artes de la guerra (Hojojutsu) y la tradición de clanes, shogunes y samurais. Que se regían por un código de honor del guerrero (Bushido). Es de entender entonces, que también haya surgido un código ético del Shibari/Kinbaku y se haya convertido en un "código de honor" entre sus practicantes. Este código de honor se basa primordialmente en respeto, las buenas costumbres, y el sentido común. Pareciera ser que no deberí­a ser necesario el difundir normas tan básicas y comunes de respeto. Sin embargo, hace tiempo vengo notando que si bien este tipo de información deberí­a ser considerada básica y ampliamente conocida, no es del todo así

En el mundo del Shibari/Kinbaku no existen los maestros... todos estamos inmersos en un camino sin fin en el que nunca dejamos de ser alumnos en constante aprendizaje. Un maestro podrí­a ser aquel que haya recorrido un camino de experiencias mas largo que el de uno y que desee guiarnos, aceptándonos como alumnos. Un Sensei (maestro) es aquel que lleva adelante un Ryu (escuela) en donde todos aprenden, incluso él mismo canalizando los conocimientos y brindándolos a quienes lo considere oportuno

Al igual que el origami (plegado del papel), el ikebana (armoní­a floral), el sadó (ceremonia del té) o la preparación del sushi, que se han convertido en ceremoniales altamente ritualizados, lo mismo ocurre con el Shibari (ataduras japonesas). Es por esto que se me ocurrió difundir lo que humildemente he aprendido (de la mano de mi Senseí­) sobre el tema. Esto lo hago con la más sincera intención de facilitar las relaciones respetuosas entre atadores, atados, espectadores, alumnos y maestros. Sólo verteré aquellos aspectos que considero haber aprendido como buenas costumbres, de código ético y cuestiones "de honor" en las prácticas del Shibari/Kinbaku. Muchos de estos detalles pueden parecer meras cuestiones protocolares, pero se sustentan í­ntimamente en cuidados relativos a la seguridad y la salud. En resumen, "nos podemos divertir, con respeto, y ser responsables ... a la vez"

De la época del Hojojutsu, surgen estas reglas primordiales, basadas en la milenaria cultura Bushido japonesa. Estos principios, aunque modificados levemente, se mantienen hoy como pilares del Shibari/Kinbaku actual

Las cuatro reglas primordiales de las ataduras de estilo japonés son:

  1. No dejar al prisionero escapar de sus ataduras
  2. No causar ningún daño fí­sico o mental al prisioner.
  3. No permitir a nadie de otros clanes ver las técnicas aplicadas
  4. Las ataduras deben ser bellas, equilibradas y artí­sticas

Obviamente, en ese caso se hablaba de "prisioneros" dado que la técnica era utilizada por los Samuráis para la captura y traslado de los prisioneros hacia los tribunales. El color de la cuerda y el diseño de la atadura denotaban tanto el crimen cometido, como la casta social del prisionero

Esta situación, entre atador y la persona atada tenía una gran dosis de ritualidad. Tanto la exposición pública del prisionero ante el pueblo que lo veía caminar delante del Samurai rumbo a los tribunales, como la entrega del prisionero ante los magistrados, eran actos que conllevaban una gran carga emocional y simbólica. A la vez humillante y llena de honor para el prisionero. Esa dualidad entre humillación/honor, que pareciera ser contradictoria, se daba gracias al respeto por las formas que ambos mantenían

En el Shibari de hoy en día, las situaciones son bastante distintas en algunos aspectos, pero muy similares en otros. No lidiamos con prisioneros, ni hablamos de juicios, tribunales, o similares, pero si, definitivamente mantenemos los conceptos de honor dentro del ritual de las ataduras. Así como también se mantienen la Shuuchinawa (suave estilo de caricias con cuerdas que llevan a posturas y situaciones humillantes) y la Semenawa (tortura con cuerdas) como los dos caminos mas comunes que puede tomar una sesión de Shibari/Kinbaku... La inclinación de la balanza dependerá en lo que logre captar la persona que ata sobre lo que desea la persona atada en ese momento.

Como ya lo hemos expresado, la práctica del Shibari/Kinbaku no es considerada solamente como una práctica de ataduras. El Kinbaku es un arte, bello, funcional y seguro. Que involucra todo un abanico de aspectos, entre los que se cuentan la espiritualidad (Zen), la calidad estética de las cuerdas (nawa), la destreza en los movimientos del manejo de las cuerdas (sabaku), la variación en el ritmo (merihari), la relación y equilibrio entre tiempos y distancias (ma-ai), la intensión en la energía (ki); y las ataduras especialmente colocadas sobre los meridianos energéticos del cuerpo humano (dao)

El intercambio energético entre la persona que ata (bakushi) y la persona atada busca crear una profunda comunicación y conexión entre ellos en la que la persona que ata "escucha" con atención lo que energéticamente quiere la persona atada (muganawa)

Muganawa (無我縄) es la voluntad de la persona que ata de dirigir la sesión con el objetivo de permitir a la persona atada alcanzar su verdadero potencial. Evitando imponerle la propia voluntad. "Muga" (無我) es un concepto budista que se refiere a la ausencia de uno mismo, el vacío de la mente y el dejar de lado los propios deseos

 

En las épocas Edo era considerado honorable entregar el prisionero atado de una manera funcional y bella, sintiendo el Samurai que se lucía por el prisionero en sí y no por él mismo. De la misma manera, en una práctica de Shibari/Kinbaku, quien se luce es siempre la persona atada y nunca la persona que ata. Se considera una buena costumbre que la persona que atan se luzca sólo a través de sus atados y de las reacciones que con ellos despiertan

Un aspecto destacable, es que en el Shibari/Kinbaku siempre se toma en cuenta el punto de vista del espectador. Aunque no haya nadie allí presenciándolo, todo se hace tomando en cuenta aquella mirada. Se considera de buena costumbre que la persona que ata ejecute todos los movimientos de las ataduras demostrando su destreza e infundiendo confianza tanto al atado como a los espectadores. Al mismo tiempo, procurará siempre exhibir lo mejor de la persona atada, sus reacciones corporales y faciales, sus curvas y aspectos mas sensuales

Hablemos un poco entonces, de la actitud y el respeto que deberían tener los espectadores hacia la persona que ata, la persona atada, los elementos involucrados, y por el ritual de la práctica en sí cuando se está realizando:

Una vez iniciada la práctica, es considerada como si fuera un ritual. Un buen espectador no intentará interactuar con la persona atada o con la persona que ata sin haberlo acordado previamente con la persona que ata. Tampoco es considerado de buena costumbre acercarse demasiado ya que se necesita por lo menos un radio ideal de 4 metros a la redonda libres de obstáculos para trabajar con comodidad. El manejo de las cuerdas es a veces veloz y podrí­a lastimar inadvertidamente al espectador que no respete esta distancia mínima

Las ataduras de Shibari/Kinbaku normalmente se desarrollan sobre una superficie tipo "tatami". Mas allá de la distancia ideal de los 4 metros anteriormente mencionada, se considera que los espectadores y/o asistentes no deberán pisar bajo ningún concepto el "tatami" salvo que la persona que ata los invite a hacerlo

La experiencia que brindará un buen atador a la persona atada y a los espectadores sera única e irrepetible. Se considera una cuestión de honor que los espectadores respeten dicha experiencia manteniéndose expectantes y en silencio

No es una buena idea tocar las cuerdas, intentar alcanzárselas al atador o recogerlas al tiempo que se encuentre desatando. Las cuerdas (nawa) son objetos muy preciados y personales de cada atador. Esto va mas allá de los conceptos físicos involucrados. Además de que las mismas están hechas de fibras naturales vivas (cáñamo o yute), que reaccionan ante diferencias de presión, temperatura y humedad, son además el instrumento que tiene la persona que ata para transmitir su flujo energético. Las cuerdas son tan importantes como el medio que tiene la persona que ata de comunicar su "yo" con la persona atada, con los espectadores y con el cosmos

Es absolutamente normal que algo logre llamar su atención durante la práctica. Pero a fin de no quebrar esa energía que flotará en la sesión es de buena costumbre esperar hasta el final de la atadura (esto es hasta que las cuerdas estén recogida) para pedir permiso en realizarle la pregunta al atador

Si Ud desea acercarse al atador, una vez terminada la sesión, se considera de buena costumbre agradecerle la experiencia brindada y luego preguntar lo que se desee

La persona atada debe estar dispuesta a entregase a la experiencia de las cuerdas y permite el viaje interior que la persona que ata esta a punto de brindarle (Indou Watasu) sin sentirse inhibido de mostrarse en un estado de permeabilidad energética ante el atador

Si uno se esta entregando a ese atador en particular es porque confía en su habilidad y destreza y se considera honrado por las experiencias que se les brindan con las cuerdas. Será considerado como una ofensa si intentara liberarse de las ataduras o las tomara como un chiste. No se considera de buena costumbre "ayudar" de ninguna manera al atador al moverse, alcanzarle cosas, hablar rompiendo el clima o ponerse con los brazos detrás de la espalda en posición de espera

Es una buena costumbre practicar este arte estando descalzos. Como espectador, pisar las cuerdas de un atador es considerado una grave falta de respeto. Dado que como hemos dicho, las cuerdas transmiten la energía (ki) de la persona que ata, el pisar las cuerdas es como pisar parte de la persona que ata mismo. Pisar las cuerdas utilizando cualquier tipo de calzado es aún peor, considerándose un acto ofensivo. la persona que ata y la persona atada son los únicos que podrían pisar las cuerdas durante la práctica

La persona que ata es el responsable de velar por la seguridad y el bienestar de la persona atada en todo momento. Se considera una mala costumbre dejar que la persona atada intente desatarse por sí solo o delegar esta tarea a otra persona (salvo que sea un Maestro delegando esta tarea a un alumno con el fin de enseñarle)

Es normal que la persona que ata vaya arrojando las cuerdas sobre el tatami a medida que las va retirando del cuerpo de la persona atada. Estas cuerdas no deberán ser tocadas por los espectadores

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